La elección que definirá el futuro de los animales en Colombia.

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Eran los monos aulladores quienes avistaban primero los aviones del ejército y alertaban con sus gritos la inminente descarga de una bomba desde los cielos. Los animales de nuestro territorio tuvieron que sufrir, adaptarse, y ser víctimas de un conflicto del que les hicimos parte. Sus muertes no sumaban a las estadísticas, pero sí aparecían en los titulares de la prensa cuando eran instrumentalizados, por ejemplo, como transporte de explosivos. 

En términos humanos solo nosotros sufrimos el despojo; poco pensamos en aquellos no humanos que al verse sin alimento, sitiados, deben migrar y explorar lo desconocido para intentar sobrevivir. Ellos también han sido desplazados de sus territorios a causa de la guerra, ellos también han perdido a miembros de su familia en medio de un conflicto que ha invadido su hogar.

Una decisión burocrática o la falta de ella convierte a los animales en sujetos prescindibles. Sólo tienen ellos a una minoría de aliados entre los humanos. No sería entonces comprensible que quienes hemos visto en ellos a otro que nos iguala en la capacidad de sentir, desear, y disfrutar, fuéramos ajenos a los proyectos políticos que trazarán el destino de sus vidas.

Si bien el antropocentrismo ha sido abanderado y defendido por políticos de variados enfoques, en nuestra historia reciente uno de esos grupos se antepone con más determinación a cualquier avance que intente proteger y acabar con prácticas culturales anacrónicas. Es ya conocido el intento del Centro Democrático y su proyecto que pretendía amparar la tauromaquia como patrimonio cultural.

Como bien se lee en el artículo, la intensión del proyecto además de blindar las corridas de toros, es hacer énfasis en la anulación de la posibilidad de la protesta contra estos espectáculos.  Es claro que, de llegar a la presidencia, ese grupo político tendría toda la maquinaria a su favor para proteger el toreo, pero también para prohibir y castigar las expresiones ciudadanas contrarias a esta práctica. 

La campaña de Ivan Duque intenta contrastar la vetusta posición de su partido, dando cabida a una propuesta en donde los animales beneficiados serían únicamente los considerados de “compañía”. Una burla absoluta a las peticiones ciudadanas que entienden la responsabilidad de proteger a los otros animales del sufrimiento que les ocasionamos en espectáculos crueles. 

Por su parte, la campaña de Gustavo Petro ha dejado  claro que impulsará las iniciativas del congreso que busquen proteger a los animales de ser utilizados en  espectáculos violentos  como el toreo, las corralejas y las peleas. En este tema el candidato afirma que si bien, una prohibición no puede venir de la parte de un gobierno nacional, sí está dispuesto a desinsentivar este tipo de prácticas.

La campaña de Gustavo Petro logra recoger las propuestas que permitirían transitar hacia un país que acoja el respeto por los otros seres sintientes. Es de destacar que incluso  exista la preocupación por evaluar las condiciones en que son criados y transportados los animales explotados para consumo. Nuestra tarea seguirá siendo mostrar la injusticia detrás de nuestros hábitos diarios y formular caminos para cambiarlos. 

Creemos que un gobierno que ya demostró interés por los  animales en su paso por Bogotá, puede continuar y ampliar el camino para toda una nación.  La experiencia adquirida en la alcaldía de la capital, en términos de animalismo, se refleja en la  formulación de una propuesta concreta, con acciones puntuales y que corresponden a la realidad de Colombia. 

La propuesta del candidato de izquierda para los animales se enmarca dentro de la comprensión global de las necesidades actuales del planeta, es una propuesta en donde se considera la interdependencia personas/animales/naturaleza,  pero sobre todo es una propuesta que permite preparar el necesario  camino hacia la consideración moral de los animales no humanos.

Conocemos las complejidades de nuestra realidad y por lo mismo la inminente necesidad de empezar las transformaciones éticas y políticas para construir un país que entienda que hay otros seres habitando este territorio, y que hemos de reivindicar su derecho a la vida.

Es nuestra oportunidad de rechazar el especismo más enquistado y avanzar por los demás animales y por todos nosotros hacia otra realidad. Por eso desde Palabras, Pensamientos y Tofu invitamos con esperanza a votar el próximo 17 de junio por el proyecto de la Colombia Humana. 

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