‘Amar’ a unos, explotar a otros: El trato diferencial a los animales no humanos.

Por: Magnolia Alonso-Nieto

Around-The-Farm-February-26Hemos organizado los animales no humanos en dos categorías,  a unos de ellos los defendemos y cuidamos, y a otros los explotamos. Si bien, dicha organización varía según las diferentes culturas y se ha modificado con el pasar del tiempo, la diferencia persiste con variedad de delimitaciones internas.  ¿Cuáles son los argumentos que nos llevan a hacer dicha diferenciación?,  ¿Es congruente mantener el trato diferencial de los animales no humanos dentro del movimiento animalista? En las siguientes líneas se estudiarán estos interrogantes.

    Amar a los animales es algo que muchas personas afirman tener  muy claro en su vida, consideran a su perro o a su gato como un miembro más dentro de su familia y lo cuidan durante el tiempo que sea necesario  y no escatimar ningún esfuerzo por el bienestar de aquel ser querido.  Muchas de estas personas pueden posicionarse  en contra de formas de maltrato;   como las corridas de toros, corralejas, coleo, las peleas  entre animales no humanos (perros, gallos) e incluso contra la vivisección. Muchos “amantes de los animales” acuden a manifestaciones animalistas y  pueden ser socios y activos partícipes de colectivos por la defensa de los animales. Sin embargo, es también habitual que estas personas no incluyan a todos los animales no humanos en el grupo de “amados” y defendidos. ¿Qué es lo que no lleva a hacer tal diferenciación?

    Cuando reflexionamos sobre la relación entre los seres humanos y los otros animales uno de los aspectos más interesantes a remarcar es el límite existente entre, los animales que “amamos” y por tanto no pueden ser maltratados ni utilizados, y los animales a los que consideramos  normal explotar como un producto más dentro de un sistema perfectamente dispuesto para ello. Nuestro circulo de compasión y respeto por otros seres puede incluir ocasionalmente a animales de otras especies,  pero sólo si son aquellos por los cuales sentimos empatía y si son los que tradicionalmente hemos respetado. Los animales que quedan por fuera de dicha consideración son tratados sin el menor reparo de sus necesidades mínimas (1).

LA NORMALIZACIÓN DE LA EXPLOTACIÓN

    Cuestionarse por la relación que los humanos tenemos con otros animales es sin duda una tarea que nos lleva al mismo centro de nuestra ética vital. Una de las reflexiones que podemos hacer en éste aspecto es: ¿porqué afirmamos “amar” a unos animales mientras que utilizamos a otros?. Es impactante constatar la ausencia de asombro que tenemos frente al uso de los animales no humanos como objetos y productos, dicho en otros términos: la normalización de la explotación de los animales no humanos.

    Basta con dar una rápida mirada a nuestro entorno para encontrar productos provenientes de la explotación animal: un restaurante que ofrece diferentes animales para comerlos, personas vestidas con sus pieles y todo un sistema cultural que nos hace ver esto como perfectamente natural.

    Se nos educa dentro de un orden de ideas en el que no sólo se justifica la explotación de los otros animales, sino  que también se afirma que de ello depende nuestro bienestar físico y económico.  El acto de alimentarse de animales, así como de utilizarlos en otros numerosos aspectos de la vida se ha justificado desde hace siglos con diferentes argumentos que muestran la existencia de una ideología violenta que sitúa a  la especie humana como dominante. Para definir más exactamente este tipo de discriminación se utiliza el término “especismo” (2). La escritora estadoudinense J. Dunayer (2004) ha definido el especismo como: “la incapacidad, en actitud y práctica, de otorgar igual consideración y respeto a cualquier ser no-humano” (Speciesism. P.5)

Dado que muchos sectores de la economía están basados en los productos derivados de la explotación de los animales no humanos, ha sido necesario construir un  orden moral que no permita cuestionamientos al respecto, que haga ver como normales y necesarias  las practicas que tienen como objetivo beneficiar a una especie dominadora que mantiene sus privilegios mediante el sometimiento violento.

En cada sociedad hemos realizado una lista de prácticas a las que consideramos “normales” y otras que llamamos “atrocidades”. Por ejemplo, vemos la desaprobación que genera la práctica en algunos  países de criar perros para el consumo humano, sin embargo, consideramos normal el tener  trozos de cerdos y vacas en el refrigerador. Nos escandalizamos de los costosos abrigos de piel de animales exóticos que portan algunas personas, pero encontramos normal tener montones de zapatos, ropa y accesorios fabricados con piel de toros, vacas y terneros. Acaso… ¿El sufrimiento del cerdo es menor que el sufrimiento del perro? o ¿La piel de la vaca es menos importante para la vaca que la piel del vison para el vison?.

El desconocimiento de las prácticas que se llevan a cabo para la obtención de los productos de origen animal,  hace  que dentro del imaginario social  pensemos que no se le ocasiona sufrimiento innecesario a los animales. Nos conformamos con la publicidad que  afirma que los animales  viven en paraísos terrenales en los que son tratados con consideración y que la muerte es un acto que el animal apenas percibe. Sin embargo, la realidad se encuentra hoy al descubierto y cada vez es más difícil continuar en el complaciente autoengaño y en la negación de la escalofriante tortura que es la vida de la mayor parte de los animales no humanos.

Así mismo, en lo que respecta a algunos productos obtenidos de la explotación de los animales no humanos, es habitual  que muchas personas desconozcan o menosprecien las practicas  crueles que se utilizan para   su obtención. Por ejemplo la lana proveniente  de la explotación de las ovejas. También suelen ignorar el terrible sufrimiento que viven vacas y terneros a causa del consumo de productos lacteos. Es común el error de pensar que esos productos: lana y leche, se obtienen de los animales de forma “natural”.  Cuando somos pequeñas  nos suelen enseñar frases como “la vaca nos da la leche” o “las ovejas nos dan la lana”, luego llegamos a la edad adulta sin reflexionar objetivamente si realmente se trata de “dar”.

     En la actualidad las prácticas industriales con un alto grado de crueldad hacia los animales son generalizadas, su único objetivo es obtener beneficio económico. La consideración por el sufrimiento de los animales se limita a algunos mínimos protocolos de “bienestar” que en realidad sólo buscan beneficiar el “producto”, que es a lo que se ha reducido a los animales. Si el sufrimiento de mamíferos como vacas y ovejas es infravalorado, escondido y silenciado, es muy común que  no tengamos el menor reparo por otras especies como, por ejemplo, las abejas,  de quienes nos han enseñado a admirar su capacidad de organización y trabajo, pero sobre todo que: “las abejas nos dan la miel”.

    Sin embargo, en la actualidad, ya son numerosas las investigaciones y publicaciones que muestran  la verdad de dichas prácticas. Podemos ver  las investigaciones de importantes organizaciones como http://www.igualdadanimal.org/ y http://www.eligeveganismo.com/  entre otras. Es por ello que  luego de superar el desconocimiento inicial, producto de una sociedad que nos hace ver como normal la explotación y que nos oculta los verdad para mantenernos como complices del sistema, muchas personas  toman medidas congruentes dentro de sus vidas y asumen una forma de vida diferente.

Para profundizar en esas diferencias que hacemos entre uno y otro grupo de animales no humanos, a continuación, haremos un ejercicio de comparación entre dos animales no humanos que están muy presentes en nuestras vidas de formas muy diferentes.

LA DIFERENCIA ENTRE CERDOS Y PERROS

      Así pues que vivimos en una  contradicción dentro de nuestra relación con los otros animales; creada y sustentada dentro de un sistema moral que que privilegia a la especie humana. Un orden de cosas que nos permite sentir compasión por algunos seres pero sólo si eso no llega ha incomodar los sistemas de producción de capital ni los privilegios de la especie humana.

    ¿Pero qué tan diferentes son estos animales no humanos en realidad?, ¿Cuál es la diferencia entre perros y cerdos?, ¿Qué nos hace considerar a los primeros como un gran compañero en la vida y a los segundos como un alimento apetecido? Para empezar con este ejercicio es necesario fijar parámetros de  comparación. Tomaremos los aspectos que más destacamos de los perros para hacerlos parte de nuestras consideraciones morales  y analizaremos si  podemos  encontrar características similares en los cerdos. Dichos aspectos son: la capacidad de adaptarse a la vida del hombre, su sociabilidad y su capacidad de expresar cariño, así como su inteligencia.

Capacidad de adaptación a la vida del ser humano

    La adaptación de los perros a la vida de los humanos se ha dado en paralelo al desarrollo de la humanidad. Las diferentes razas de perros han sido creadas por la especie humana, buscando satisfacer necesidades específicas, por ello algunos perros son considerados de guarda, de caza, perros guias, o también considerados como perros de compañía, entre otros. Es decir, un biotipo específico creado para ser utilizado por los humanos.  La fecha en que los canes y las personas han comenzado a transitar por la historia juntos no es segura, pero se afirma que desde hace por lo menos 10.000 años. Sin embargo está cantidad varía en las diferentes fuentes de información consultadas. Fue su vida junto a los animales humanos, a través de siglos de historia, lo que ha llevado al perro a adaptarse tanto a  las cavernas como a el sofá.

Los cerdos por su parte, también han estado junto al hombre desde hace mucho tiempo, en Europa se tiene conocimiento de su domesticación desde el 4000 a. c. La capacidad de adaptación de los cerdos a la vida de los humanos  se debe a la utilización que estos últimos han hecho de  ellos. Ya desde el principio de los asentamientos humanos, los jabalíes, predecesores de los cerdos, vivían cerca a las personas, ya que se alimentaban del mismo tipo de frutos  y se resguardaban  de los depredadores. Por su parte los humanos, notaron rápidamente que podían domesticar al jabalí y alimentarse de ellos, facilitando así  su vida cotidiana, ya que al tener los animales con ellos no tenían que ir a cazar tan a menudo.

En el caso de los cerdos, vemos  que son animales que han sido adaptados por la especie humana para beneficiarse de ellos. En ambos casos, tanto perros como cerdos han sido utilizados por la especie humana desde hace siglos.

En la actualidad, a causa de la producción industrial (crianza intensiva), no es fácil encontrar cerdos que vivan dentro de un entorno que les permita desarrollarse de manera sana tanto física como emocionalmente, sin embargo, quienes tienen la posibilidad de convivir, en condiciones más o menos aceptables, con un cerdo encuentran que son animales totalmente adaptables a un entorno humano, de la misma manera que los animales tradicionalmente considerados como de compañía. Los cerdos son gregarios y de naturaleza  pacífica y ya que llegan a vivir más de 15 años pueden  establecer fuertes vínculos familiares y sociales

Sociabilidad y capacidad de expresar cariño

    El segundo aspecto que destacamos de los perros es su sociabilidad y capacidad de expresar cariño, sabemos de sobra que los perros son maravillosos en estas dos características, son animales absolutamente confiables que  hemos adaptado a nuestros horarios y forma de vida, además son muy generosos al momento de demostrar amor incondicional, no en vano se ha ganado el epíteto de ser  “el mejor amigo de la especie humana”.  Las historias sobre la fidelidad y el amor incondicional demostrado por los perros son numerosas; podemos mencionar a “Bobby» un perro  que alcanzo la fama en Edimburgo por su lealtad, ya que pasó 14 años sin alejarse de la tumba de su dueño.  Tambíen la literatura  da cuenta de la relación entre caninos y humanos. Uno de los ejemplos más sublimes es el legendario «Argos», el viejo perro que reconocé a Odiseo a su retorno a Ítaca y muere a sus pies luego de haberlo esperado durante veinte años. Es evidente que en este aspecto la lista de ejemplos e historias puede ser enorme.

    Sin embargo, los cerdos  que han vivido como animales de compañía (considerados como “mascotas”), han demostrado sin reservas ser seres cariñosos, sumamente inteligentes y apegados a su familia humana, su carácter amigable hace que sean compañeros idóneos de la familia, basta con seguir unos cuidados básicos en cuanto a alimentación, vivienda, aseo ejercicio, educación y cariño.  En resumen, los mismos aspectos que tomamos en cuenta al compartir nuestra vida con un perro.

    Una experiencia digna de mencionar es la del actor norteamericano James Comwell, quien fue protagonísta en la pelicula «babe el cerdito valiente». Luego de rodar  la película Comwell se vio confrontado al hecho de que los cerdos y los otros animales cosiderados « de granja » son animales con una gran inteligencia y capaces de demostrar cariño y de ofrecer compañia, su reflexion lo llevo al punto de hacerse vegetariano y defensor de los derechos de los animales. «Me conmovió tanto la inteligencia, el sentido de la diversión y la libertad de los animales con los que trabajé en Babe… que, al final de la película, me había hecho vegetariano»J.Conwell.

Inteligencia

    Finalmente, hablemos de la inteligencia en los perros. Los perros en general logran hacer la mayoría de las cosas que se les enseñe, desde detectar explosivos o sobrevivientes en una catástrofe, hasta alcanzar el periódico y “hacerse el muerto” Todo aquel que haya convivido con un miembro de la especie canina sabrá  que no sólo son seres leales y cariñosos si no que también son inteligentes.

    Adiestradores caninos afirman que hay tres tipos de inteligencia en los perros: la inteligencia instintiva, la inteligencia adaptativa o de aprendizaje y la inteligencia funcional o de obediencia.  Es el tercer tipo de inteligencia el que los humanos suelen encontrar más valioso en los perros, la capacidad de obedecer ordenes. Sea cual sea el tipo de perro que haga parte de la vida humana se busca, antes que un perro capaz de resolver problémas, un perro obediente que se adapte a las necesidades de los humanos con los que convive.

Los  cerdos, por su parte, dan pruebas contundentes de inteligencia.  Estudios han demostrado que el cerebro de los cerdos es el único, a parte del cerebro de los grandes simios, cuyo sistema  vascular es igual al de los humanos. Es decir, sus  pliegues y cavidades  indican inteligencia y sus estructuras elaboradas tienen como fin controlar la resolución de problemas y las emociones. Se ha evaluado la inteligencia de los cerdos aplicando las mismas pruebas que a los primates y a los niños pequeños,  los resultados permiten asegurar que un cerdo adulto tiene las mismas habilidades que un niño de tres años pero que pueden superar las pruebas más rápidamente que estos. Los estudios sobre la inteligencia de los cerdos llevan a los científicos a afirmar que la capacidad de  dichos animales para solucionar problemas implica que son capaces de visualizar un objetivo y descubrir formas diferentes para lograrlo, es decir, son capaces de demostrar aprendizaje lateral.

Donald Broom, Catedrático Bienestar animal, Universidad de Cambridge, ha adelantado una investigación sobre los métodos de gestión de los cerdos ¿si un cerdo se mira en el espejo puede reconocer la imagen como un reflejo? El resultado fue que cochinillos de seis semanas aprendieron rápidamente la manipulación visual de los objetos que se utilizaron en el experimento, el profesor Broom se basa en sus estudios para afirmar que los procesos cognitivos de los cerdos son comparables con las de los niños pero ¿En qué se puede comparar a un cerdo con un niño? Marcar un gol, poner monedas en una alcancía, llevar una pelota del golf al hoyo en todas tanto los niños como los cerdos alcanzaron los objetivos.

    Si bien, para los científicos las pruebas muestran claramente que  los cerdos son mucho más inteligentes que los perros y que la inteligencia de un cerdo adulto es semejante o superior a la inteligencia de un niño de tres años. También existen experiencias muy significativas por parte de personas que han rescatado cerdos y cerdas que hacían parte del sistema de explotación. Para conocer esas historias basta con ir a las páginas de santuarios de animales como: http://wingsofheart.org/ o http://www.santuariogaia.org/tag/cerdos/ dónde se pueden conocer las impactantes historias de los cerdos que han tenido una segunda oportunidad y han pasado de ser considerados como un producto, a ser respetados y tratados como  seres sintientes y dueños de una compleja existencia emocional .

Imagen del Santuario Wings Of Heart en España

    Es importante aclarar que cualquier uso de los animales no humanos, incluso cuando se les considera como mascotas, implica que se les trate como un producto. Ya sea que se adiestre un perro para trabajar como “perro rescatista” o bien que se críen cerdos  para ser vendidos como “mascotas”. Todas estas actividades  refuerzan el sistema especista.

    Como conclusión de este ejercicio de comparación podemos decir que  perros y cerdos, han sido amoldados a la vida del ser humano para cumplir determinadas tareas, y que dicha domesticación a acentuado ciertas características en una y otra especie; el perro como ayudante de tareas cotidianas que han variado a lo largo de la historia, y el cerdo como alimento, para lo cual ha sido modificado con el objetivo de obtener el mejor provecho de éste al ser cosificado y etiquetado como producto alimenticio.

Vemos que el cerdo cuenta también con todas las características que nos hacen defender  a los perros como animales de compañía y no como comida. Es decir, son sociables, cariñosos y posiblemente más inteligentes que los perros. Los cerdos tienen las características que los harían ser incluidos en el grupo de animales no humanos que consideramos moralmente. Sin embargo, no es así.

    Si seguieramos comparando gatos y perros, con vacas, cerdos y gallinas; sin duda encontraríamos diferencias y coincidencias. También nos daríamos cuenta que los animales que no son utilizados primordialmente para la alimentación (considerados “mascotas”) también son maltratados de diversas maneras dentro de un sistema que conoce pocos obstaculos morales y legales.

    No podríamos vivir en un apartamento  con una vaca o un toro, de la misma manera que una gallina no sobreviviría “libre” en la ciudad. Así que no se trata de llevar al extremo la comparación entre los animales no humanos y las múltiples fronteras que hemos trazado entre las diferentes especies.  De igual forma, es importante resaltar que el argumento que nos lleva a comprender de una forma igualitaria a todos los animales no es su inteligencia o simpatía, sino a su capacidad de sentir.

LA CAPACIDAD DE SENTIR

    Ya hemos dicho que es innecesario  comparar la habilidad del gato para entrar por la ventana con la de la vaca en éste mismo aspecto, pero sí que podemos encontrar suficientes argumentos para respetar la vida de ambos, su validez y legitimidad como habitantes de este planeta. El principal de dichos argumentos es la capacidad de sentir.

    El utilitarista clásico Jeremy Bentham (1748-1832) recalcó que es la capacidad de sufrir y no otra la que hace que debamos respetar y considerar en igualdad las necesidades de los animales no humanos, Bentham lo expresó así:

«¿Qué otra cosa ha de marcar la frontera infranqueable? ¿Es la facultad de la razón, o, quizá, la capacidad lingüística? Pero un caballo plenamente desarrollado o un perro es, sin comparación posible, un animal más racional y también más interlocutor que un niño de un día, una semana o un mes incluso. Supongamos sin embargo que las cosas no fueran así, ¿qué cambiaría? La cuestión no es: ¿pueden razonar? Ni ¿pueden hablar? Sino ¿Sufren?»(BENTHAM, Jeremy. Introduction to the principles of morals and legislation, citado por:  SINGER, Peter. En:  Una vida ética. Escritos. Madrid:Tauros. Traducción Pablo de Lora Deltoro. 2002,   p. 52,  53. )   

    Es interesante la primera parte de las palabras de Bentham “Qué otra cosa ha de marcar la frontera infranqueable” ya que no sólo hemos puesto un límite que separa a los humanos de los no humanos en cuanto consideración moral, sino que también hemos delimitado diferentes sub-grupos de animales no humanos con diferentes niveles de consideración y respeto de sus necesidades. De tal forma que la relación que tenemos con un gato es significativamente diferente a la que tenemos con un pollo. Los límites y las fronteras que ponemos los seres humanos al momento de guardar nuestros privilegios y comodidades se han trazado al interior y al exterior de nuestra especie y hasta ahora no hemos logrado más que desplazarlos sutilmente.

    La humanidad, en diferentes momentos, ha llegado a sostener que  los animales humanos podríamos diferenciarnos por el color de piel,  el origen, la religión o por  el género y  a causa ello se siguen cometiendo atrocidades. El momento de reflexinar ha llegado también par la relación entre animales humanos y no humanos. Debemos decidir si es aceptable o no, a la luz de los tiempos actuales, actuar de la misma manera pero  basados en otro concepto de discriminación: El especismo.

    Nuestra relación con la mayoría de los animales se reduce a comprar sus cuerpos, cocinarlos y comerlos. Comprar su piele para vestirnos y todo en cuanto podamos explotarlos.  Si nuestro afán de consumo cesara, si nuestra moral evolucionara; entonces podríamos entender que los otros animales están con nosotros y no para nosotros. Tal como lo expresa la escritora afroaméricana  Alice Walker:  “Los animales existen por sus propias razones.  No fueron hechos para los humanos, de la misma manera que  los negros no fueron hechos para los blancos o las mujeres creadas para los hombres”.

        No es difícil entender que dentro de un sistema económico la oferta y  la demanda de productos es un circulo que se retro alimenta así que ¿Acaso existirían tantas vacas si no tomáramos  su leche, comiéramos su cuerpo o vistiéramos su piel?, ¿O tantas gallinas si no comiéramos sus huevos y sus cuerpos?    Es indispensable combatir el desconocimiento, compartir la información, afrontar la realidad  y tomar medidas acordes para no continuar beneficiando la esclavitud de los animales no humanos.

Actualmente se encuentrar mucha información al respecto en sitios especializados en diferentes aspectos de la defensa  de los animales. Por mencionar sólo algunos ejemplos podemos encontrar información argumentativa en el sitio de http://www.animal-ethics.org/es/  Igualmente encontramos excelentes blogs de cocina vegano como lo como lo es: http://cocinaveganafacil.com/inicio/  En nuestro sitio https://palabraspensamientosytofu.com/ también hay contenidos diversos que pueden ser de utilidad para quienes desean hacer el transito a una forma vida en la que se considere de forma igualitaria a todos los animales.

¿AMARLOS?

Resultado de imagen de conejito corriendo entre flores

    Finalmente es necesario reflexionar sobre una pregunta más: ¿Se trata de amor? Sin entrar a polemizar sobre este sublime sentimiento, es común que lo utilicemos y entendamos mal cuando nos referimos a “amar” a los animales no humanos. No necesito amar  a una rata para querer que no se la torture en un laboratorio. No es necesario llorar de ternura y emoción viendo a un conejito correr entre las  flores para  querer que no se le utilice para testar cosméticos. Tampoco es necesario coleccionar postales de cachorros para encontrar inaceptable la compra y venta de animales.

    Es suficiente con partir del respeto y  comprender que son seres con capacidad de sentir y que cada ser con dicha capacidad tiene, como mínimo, el interés de no sufrir, entendiendo el sufrimiento como una experiencia que va  más allá del dolor físico. Este argumento vale para cada uno de los animales no humanos y no sólo para los que me generan empatía.  Y esto quiere decir que no sólo quienes admiten “amar” a los animales deben estar moralmente dispuestos a respetarlos.

    Retomando una de las preguntas iniciales: ¿Es congruente mantener el trato diferencial de los animales no humanos dentro del movimiento animalista? Es importante señalar que es  valido  el trabajo y aporte de cada persona que se interesa y lucha por darle un mejor presente y futuro a los animales ya que ello también es contribuir directamente a la creación de una mejor sociedad.Around-the-Farm-January-4-be5f275f0b4a2993b1e9bd17b88f1612

    Es  posible que en el futuro evolucionemos como humanidad hasta el punto de comprender a esos animales de otra especie como una parte del todo al que pertenecemos y por tanto los respetemos a todo nivel y con todo lo que ello implica. Mientras tanto, es importante hacer un llamado a la coherencia de todos aquellos que se consideran defensores de los animales y que se involucran en diferentes causas animalistas: Hacemos parte  de un movimiento  mundial creciente que debe llevar a cabo la liberación de los animales y eso incluye también sacarlos definitivamente de nuestros platos!

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(1) Los animales que consideramos entre nuestro circulo moral; perros y gatos principalmente,  también son sometidos al maltrato y la cosificación, sin embargo, dado que no sería posible abordar el tema de manera suficiente en este artículo no se entrará en detalles al respecto.

(2) El especísmo es un neologismo introducido por  el psicólogo Richard Ryder en un folleto publicado en 1970.  Ryder utilizó por  primera vez el término “speciesism” para señalar la distinción ética entre humanos y el resto de animales.

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Fuentes  en línea:

GARCÍA, M. (s.f.). El Cerdo Como Mascota. Publicado En: https://www.expertoanimal.com/. Disponible en: https://www.expertoanimal.com/el-cerdo-como-mascota-1975.html.

National Geographic. (s.f.). Cerebro  e inteligencia en cerdos. Disponible en: http://www.dailymotion.com/video/x39d25l

(s.f). La Inteligencia Canina. Publicado en: i-perros.com. Disponible En:http://www.i-perros.com/test-inteligencia-canina.html)

 

 

 

 

 

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